Modular el metal
10 septiembre – 6 noviembre
10 septiembre – 6 noviembre
L-V 10-14 | 16.30-20.30
La galería Guillermo de Osma presenta una importante exposición dedicada a Óscar Domínguez (1906-1957), que ofrece una nueva mirada sobre uno de los artistas españoles más internacionales del siglo XX y figura clave del Surrealismo. La muestra, la séptima que la galería dedica al artista canario, reunirá una treintena de obras que revisitan la singular y original producción de Domínguez.
Domínguez desarrolló un lenguaje plástico profundamente personal, en el que confluyen de modo armónico el automatismo, la experimentación técnica, la metamorfosis en continua actividad y un universo iconográfico poblado de figuras híbridas, objetos en transformación y una imaginación de extraordinaria potencia poética. Su reinvención de la Decalcomanía, posteriormente adoptada por muchos otros artistas, constituye una de sus aportaciones más significativas al movimiento Surrealista. La exposición incluye un destacado conjunto de ellas, técnica con la que Domínguez despuntó dejando, en parte, el resultado de la composición al fruto del azar. Entre ellas figurarán dos obras de especial relevancia histórica: Lyon-Bicyclette. Las otras versiones, todas diferentes, están en las colecciones del MoMA, el Pompidou y el MNCARS.
Se reinventa constantemente sin encasillarse en un único estilo, explorando registros muy diversos. Destacan en la exposición dos importantes obras de 1943: el cuadro-objeto Camera Obscura y Les Cocottes en papier. La serie sobre el taller (Ateliers) pone de manifiesto su interés por el propio proceso creativo: los talleres como epítome del lugar de creación del artista. Su constante búsqueda lo convierte en un artista imprevisible, como bien se aprecia en la subversión formal del Frutero Come Frutas de 1949, obra que perteneció a André Breton. Como éste último señala en Trajectoire du Rêve (1937), la dedicación a la pintura fue la principal fuente de sosiego para Domínguez.
Finalmente, el recorrido de la exposición culminará con tres obras de un último periodo en el que el artista vuelve a la Decalcomanía para utilizarla de manera experimental rozando la abstracción. La obra Le Clown, cierra la muestra; cuadro en paradero desconocido, desde 1965 que se expuso por última vez, y que se recupera para esta exposición, considerado su último cuadro, un autorretrato que evidencia la irónica mirada que poseía sobre sí mismo. El artista se quitó la vida el 31 de diciembre de 1957.